13.3.11


Nunca me ha gustado leer lo que escribo. Me hace recordar sentimientos que escribí por rabia de no poder contárselo a alguien, por ganas de saber explicarme a mí misma mis propios sentimientos. Cuando vuelvo a leer los mismos pensamientos, me dan ganas de corregir frases, de corregir palabras o expresiones. Eso es lo que no me gusta, aunque quiera NO SE PUEDE CAMBIAR EL PASADO. Por ello, nunca vuelvo a leerlo. Se que está ahí, se muy bien lo que sentí y, muchas veces, lo tonta que fui. Bien habiendo sido felizmente ilusa, o bien dándole demasiada importancia a cosas que ahora ya no la tienen. 








Incluso este es uno de esos muchos textos
a los que digo y diré adiós.