18.4.11

Tenemos la mala costumbre de perder el tiempo. Como si estuviéramos esperando a que por arte de magia venga alguien o algo que te lo haga pasar mejor de lo que te lo estas pasando en ese mismo momento. Es algo que hacemos e irremediablemente siempre vamos a hacer mal. Es como estar esperando toda tu vida a ese príncipe azul, sin pensar que también lo podemos pasar bien con el príncipe verde... amarillo... rojo... Pero, en cambio, perdemos el dichoso tiempo en rompernos la cabeza buscando el momento y la situación perfecta. Pensamos que algún día podremos decir ''SOY FELIZ'', y no somos capaces de apreciar que seguramente en este momento somos felices, o simplemente estamos bien. No hay que pensar en lo que ocurrirá mañana, o incluso en lo que ocurrió en un pasado, simplemente deberíamos dedicar el preciado tiempo del que disponemos para pensar en el presente y vivir el momento.



Carpe diem quam minimun credula postero.