27.5.14





 Ojalá pudiera volver atrás en el tiempo. Podría enmendar todo lo malo que he hecho, los errores cometidos, las malas decisiones. Todas aquellas tentaciones de las que fui preso y me ofrecieron tantos disgustos y remordimientos.


 Te propongo un trato. (dijo una inesperada voz desgastada y engatusadora)

 ¿Quién habla?

 ¿No te interesa volver al pasado? ¿Cambiar tus actos? ¿Burlar al destino?

 Es lo único que podría hacerme feliz.

 Entonces, repito, te propongo un trato. Yo te doy tu deseada vuelta al pasado. A cambio, me quedaré con tu memoria.

 ¡Hazlo, hazlo! ¡Solo deseo poder cambiar lo que hice! (dijo el hombre sin dudar ni un momento)

 Que así sea... 



Aquel hombre volvió al pasado. Pero no recordaba nada, por que repitió aquello que en un futuro desearía que nunca hubiera sucedido. Y, tras equivocarse y lamentarse una y otra vez, el ser le concedía aquel deseo que tanto ansiaba. Condenado a vivir el mismo error para siempre.

Así fue como el hombre se ancló en el pasado,
decidiendo no seguir hacia delante sin aceptar sus errores.